Salón de Casa. Interior. Noche. Así empezaría el encabezamiento de una secuencia en un guión. Describiendo el lugar donde ocurren las cosas. Si estamos en un interior o un exterior y si es de día o noche. También hay que contar con quién interviene en lo que ocurre. En este caso quien se encuentra en el salón es Virginia Yagüe. Ella es mi madre y además es guionista de cine y televisión desde hace más de quince años. Trabaja en casa aunque a veces tiene reuniones fuera. Sus horarios no son los de otros padres, sus días de fiesta y sus vacaciones tampoco. Virginia sonríe. No es la primera vez que le hacen una entrevista pero sí es la primera vez que se la hace su hija y le hace más gracia que las entrevistas que hace en otros sitios. “Bueno, venga, empieza. Dispara.”
P. ¿Cómo empezaste a ser guionista?
R. En el colegio me di cuenta de que lo mío era escribir. En la universidad me di cuenta de que era muy buena escribiendo para audiovisual. Así que ya sabía lo que tenía que hacer. Aunque ahora vuelvo atrás y escribo relatos y novelas.
P. ¿Qué consejo nos darías a las personas que les gusta escribir?
R. La mejor literatura siempre viene de lo que uno conoce. Contamos mucho mejor lo que conocemos. Ya lo sabemos. No tenemos que estudiarlo. Por eso mi consejo es siempre que se explore en el mundo y las experiencias de cada uno. Ese es el lugar donde encontraréis todo lo que necesitáis para que os entiendan.
P. ¿Qué es un guión y qué diferencias hay entre un guión y un libro?
R. En la escritura de un libro o de un guión debemos plantearnos QUÉ se va a contar. El contenido de lo que se va a narrar. Antes de empezar a escribir debemos pensar sobre qué versará nuestra historia, qué ocurrirá, quiénes serán nuestros personajes, dónde y cuándo ocurrirá todo lo que queremos contar. En ese momento, escritores y guionistas hacemos el mismo trabajo. De hecho, no sólo los guionistas y escritores lo hacemos. Si habláis con un amigo y le hacéis un relato de lo que os ocurrió el día anterior utilizaréis los mismos datos. Son esenciales para que el otro os entienda bien. Si no expresáis bien toda esa información vuestro amigo o amiga podrá hacerse una idea equivocada o no saber exactamente qué es lo que os ha pasado. Por eso es muy importante expresarse correctamente. Una vez que ya sabemos qué vamos a contar hay que concretar cómo vamos a hacerlo. Y esta es esencialmente la diferencia entre un guión y un libro. El CÓMO se cuenta. Un guión, como su propio nombre indica, es una guía escrita de todo lo que ocurrirá en una obra audiovisual, ya sea de ficción (por ejemplo, una serie, una película) o de no ficción (por ejemplo, un programa, un concurso). En un guión sólo se describe lo que ocurre y se divide en pequeños momentos. Cada uno de esos momentos se llaman SECUENCIAS (también se pueden llamar escenas) y son unidades espacio temporales de sucesos. No hay lugar para la narración en primera persona o para expresar sentimientos de los personajes como en los libros. Sólo hay una descripción neutra de la acción y los diálogos – es decir, lo que hablan y cómo lo hacen – los personajes. El guión es un documento muy funcional que servirá de primera guía de trabajo para un montón de equipos. Dirección artística se fijará en la descripción de los espacios, vestuario en cómo deben ir vestidos los personajes, peluquería y maquillaje en si deben aplicar alguna caracterización especial y, sobre todo, dirección, tendrá que tener en cuenta todo lo que sucede para poder trasladar todo lo escrito a la pantalla y dirigir a los actores para la interpretación.
P. ¿Cómo llegaste a ser guionista?
R. Siempre me había gustado escribir. Gané varios concursos de redacciones en mi colegio y luego, en el instituto, seguí escribiendo. Me gustaba leer. Me gustaban las sensaciones que me transmitían algunas historias que me gustaban mucho, pero no sólo de libros, sino también de películas que veía y series de televisión. Escritura y películas equivalían a guión. Terminé matriculándome en la universidad en una carrera que se llamaba Ciencias de la Imagen y después me matriculé en la escuela de Cine. Y antes de terminar comencé a trabajar en series de televisión y en una película con Vicente Aranda.
P. ¿Qué te inspiró en este trabajo?
R. La inspiración es un concepto complicado. Muchas veces escribes con buenas ideas y mejores intenciones pero no consigues reflejar exactamente lo que quieres. De hecho, llegar a escribir algo exactamente como quieres que sea es el mayor reto al que siempre se enfrenta un escritor. Y en el caso de los guiones es doblemente complicado porque siempre dependeremos de un director que lo interprete. Es decir, un guión es una guía de trabajo, esencial, pero no nace para ser publicada. Nace para servir de herramienta de trabajo para otros (a menos que seas tu mismo el director o la directora de la obra). Así que siempre estamos en manos de otros. A veces ves los resultados finales no te gustan. O se alejan mucho de lo que tú pensaste inicialmente… Es parte del oficio: asumir que el guión se acaba cuando comienzan a trabajar sobre él los demás.
P. ¿Me podrías poner algún ejemplo de series o películas en las que has trabajado? R. Para televisión El Super, Arrayán, Amar en tiempos Revueltos, La Señora y ahora 14 de abril: La República. En cine, “Para que no me olvides”, “En el mundo a cada rato” y la próxima película de Patricia Ferreira: “Los niños salvajes”. También he escrito una novela titulada “El Marqués”.
P. Principalmente, ¿de qué trataban esas series?
R. Depende si tengo capacidad de decisión en esos trabajos. Si los diseño y creo o son sólo un encargo. En los trabajos en los que tengo más capacidad de elección siempre hay elementos parecidos. Cierta revisión del pasado, temas históricos que me interesan y buenos perfiles de personajes, donde los malos no son malísimos y donde las mujeres siempre suelen ser fuertes y luchadoras.
P. ¿Te gusta tu trabajo?
R. Mucho. Un día gané un concurso de redacción en el colegio. Y me regalaron una pluma en un bonito estuche que yo, a su vez, le regalé a mi padre. Ese día mi padre me dijo que me ganaría la vida escribiendo. Tenía razón. Fue mi principal aliento en una carrera que siempre genera dudas. Él me enseñó algo muy importante: que hay que luchar y dedicarse con fuerza a lo que uno cree. La pasión y las ganas con las que uno afronta el trabajo son esenciales.
P. ¿Trabajas sola o con muchos compañeros?
R. Depende del tipo de producción. Para cine generalmente sola o, como mucho, en compañía del director o la directora de la película. Pero siempre la primera versión la escribo sola. En televisión es complicado trabajar solo. Hay equipos, que oscilan entre tres o cinco guionistas. He llegado a formar parte de equipos de hasta diez guionistas.
P. ¿Te gustan las series que escribes o te obligan a escribir cosas que no quieres escribir?
R. En una serie siempre hay mucha gente implicada. Yo no formo parte de una empresa. A mi me contratan cada vez que hago un trabajo. Esto implica que debo atender las razones de la gente que me contrata, generalmente una productora con un jefe al frente. Por otro lado esa productora venderá el producto a una cadena de televisión que, a su vez, también sabe lo que quiere. Y no es fácil adaptarse a todos los gustos. La clave es conseguir entender lo que los demás te piden sin sentir que te traicionas a ti mismo.
P. ¿Te lo inventas todo o te inspiras en la vida real?
R. A medias. Siempre hay experiencias que trasladas. Pero todo se mezcla. Vives situaciones que te hacen pensar y eso se mezcla con la inventiva y todo evoluciona, a veces, por caminos inesperados. Supongo que eso es lo que más me gusta de este trabajo. Que nunca sabes cómo va a ser. Eso es muy divertido. Cada día una aventura nueva.
P. ¿Cuál va a ser tu próximo proyecto?
R. La próxima película de Patricia Ferreira, titulada Los Niños salvajes (es una historia de adolescentes) y mi novela (provisionalmente titulada Las amigas inesperadas) Por lo demás he terminado 14 de abril: La República y quiero descansar un poco de televisión.
P. ¿Qué serie te gustaría escribir, aunque creas que es imposible de hacer?
R. Me gusta el género fantástico. Pero en España está poco explorado. Los americanos dominan muy bien ese campo y tienen posibilidades para hacerlo. Nosotros todavía estamos dando los primeros pasos.
P. ¿Qué te gusta más, escribir un libro o un guión?
R. Son formas de escritura muy distintas. Cuando en una serie sólo me dejan tener ocho exteriores por capítulo, tengo limitadas las apariciones de determinados personajes o tengo que necesariamente buscar un equilibrio entre localizaciones… sólo pienso en refugiarme en la novela, donde no hay límites. Sin embargo, la satisfacción que me produce ver un buen capítulo en pantalla, que me emocione y donde reconozca a mis personajes o mis diálogos también es tremenda… Depende.
P. ¿Si no fueras escritora, qué te gustaría ser?
R. Jamás me imaginado siendo otra cosa. No sé que contestarte…
P. ¿Piensas escribir una serie para niños?
R. Ojalá me pusieran ese posibilidad delante. Debo decir que hay series para niños que me gustan mucho. Bob Esponja es mi favorito. También Dora, Exploradora. Gormiti y Ben 10. En mi época había series míticas, como Mazinger Z, Ulises 31, Dentro del laberinto, Barrio Sésamo o El planeta imaginario (años después descubrí y trabajé junto al director de ese programa, Lluis María Güell) Y había un programa de niños que no me perdía ningún sábado por la mañana. La bola de cristal con sus electroduendes y aquella frase mítica donde te ponían en pantalla la imagen de una playa y te pedían que imaginaras algo durante un minuto mientras un reloj comenzaba una cuenta atrás. Cuando pasaba el minuto se escuchaba una voz que decía: “Si no se te ha ocurrido nada, quizás deberías ver menos la tele”. Pues eso.
Laura Viñambres Yague 5ºA